LOS AMORES DE LETIZIA
Leyendo un prólogo escrito por Jorge Luis Borges a una edición del “Facundo” de D.F.Sarmiento, el poeta afirma que medimos el espacio por el tiempo que tardamos en recorrerlo. Asocié entonces la frase de Francisco PP, eje de su pontificado: “El tiempo es superior al espacio”, atribuida al teólogo suizo Romano Guardini, sobre cuya figura e ideas el pontífice habría realizado una tesis de doctorado inconclusa. Hasta ahora, si bien no soy una experta en Guardini, he leído bastante de su producción sin ningún resultado positivo con respecto al hallazgo de dicha frase, pero resulta más creíble esta referencia de Borges, ya que cuando Francisco era profesor de castellano en el colegio jesuita de la Inmaculada Concepción de Santa Fe, había incluido en los programas la lectura de obras de Borges, e incluso logró que el poeta visitara la escuela y diera una conferencia ante los alumnos. Según los autores Pfafen y Cámara “Aquel Francisco” habría sido a mediados de la década del 60.
Continuando con la búsqueda de la dichosa frase que hasta ahora no pude encontrar (tipeo este escrito cuatro años después, en 2021), vuelvo a la conexión borgeana, al libro “Borges oral” de 1979 que recopila conferencias del escritor dadas en la Universidad de Belgrano en el año 1978. Una de ellas versa sobre “El tiempo”, afirmando que podemos prescindir del espacio pero no del tiempo. No descarto la lectura del mismo por parte del actual pontífice, no estoy segura que lo haya ido a escuchar, pero si es de sobra conocida su afición a la lectura de las obras de JLB.
En un artículo el ex profesor del Papa el sacerdote jesuita Juan Carlos Scannone, publicado en una revista especializada para el clero llamada selecciones de teología, que circula en España, explica a la corriente de pensamiento teológico latinoamericano denominada “Teología del pueblo”, a la que el pp adscribiría. Esta corriente parte de la infalibilidad del “pueblo fiel”. Scannone cita los cuatro principios atribuidos a la lectura de Guardini, pero los hace derivar de la famosa “Carta de la hacienda de Figueroa” que Juan Manuel de Rosas envió a Juan Facundo Quiroga, nuevamente vemos asomar a Borges que estaba obsesionado tanto con la figura de Rosas que con la de Quiroga.
PAPINI:
Sabida es la influencia del escritor católico italiano Giovanni Papini en los años 50, particularmente en Argentina. Era muy leído por adultos y jóvenes, doy fe de ello por la biblioteca de una familiar mía de militancia en la acción Católica en aquella década gloriosa para la misma en nuestra patria. Es muy probable que el pp haya leído una de las obras más conocidas de Papini: la “Historia de Cristo”, en la página 307 de una edición española patrocinada por el diario ABC se lee que el oro nace del orificio excremental de Satanás. En una de sus primeras alocuciones se refirió al dinero como el estiércol del diablo, es obvia referencia a Papini.
CHESTERTON PARA REFUTAR AMORIS LETITIA:
El capítulo 3 de “Ortodoxia” es la clave para dicha refutación. “El suicidio del pensamiento” que contiene la famosa frase sobre las verdades cristianas que se volvieron locas, en el mismo, el gran Gordo hace referencia a las polémicas que sostuvo con M. Blanchfort, director del diario socialista “Clarion”, a las que se conoce como “Las controversias Blanchfort”.
Blanchfort sostenía que era más fácil el perdón de los pecados afirmando que no hay pecados que perdonar. Chesterton lo asocia con los latitudinarios, clérigos anglicanos racionalistas que derivaron en la laxitud moral en sus prédicas. Llamaban al adulterio “el dulce pecado”, ya que no comprometía a la sociedad y la consecuencia del pecado es la que vale, o sea que importa la vida privada si ayuda a los pobres, frase que es ejemplo vulgar de este pensamiento.
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